05 junio, 2009

El cantante (parte 5) - cuento para niños

Mientras espero que mamá llegue a casa me pongo a pensar que me gustaría ser cuando sea grande (con pelos). Y me gustaría ser de todo un poco: Cantante de ópera, escritor, veterinario o cura. No, mejor cura no, porque usan esos vestidos ridículos y les debe hacer calor. Veterinario si, porque podría hacer que el toto viviera para siempre, pero mejor no, porque tendría que operarlo y me da asco la sangre. Así que mejor eso no. Escritor ya soy porque todos los días le escribo cartitas a Dios pidiéndole cosas y dándole también gracias (mi abuela Pila, la mamá de mi papá dice que también hay que agradecer y no sólo pedir cosas). Así que bueno, escritor ya soy. Lo que se hacer es cantar pero no soy un cantante. Así que bueno, tengo que empezar a cantar así me llevan a un coro y me hago famoso. Pero para ir al coro tengo que esperar que venga mamá, porque papá trabaja y no puede llevarme, además yo quiero que me lleve ella porque a ella le gusta como canto.
Hoy aprendí a sumar y restar en la clase de matemática. Es fea la matemática, pero la señorita Negrita dice que nos sirve para todo en la vida. ¿También me servirá para que mamá vuelva?... No sé, son cosas que me pregunto y no sé si la matemática es tan buena como dicen. Yo creo que es horrible y no la entiendo ni pienso hacerlo. Me aburre así que chau, no hablo más de cosas que me parecen un pedo total.
Lo que sí me gusta es hacer redacciones. La señorita nos da un título y nosotros tenemos que inventar el resto. Ella dice que soy muy imaginativo cuando hablo de mis amigos los duendes, pero yo se que no es un invento, es verdad, pero ella cree eso. Y bueno, que se joda por tonta. Ella se los pierde, pero como es grande (aunque no tiene pelos, tiene otras cosas) nunca cree nada. Que se le va a hacer…
Le pregunto a papá porqué la señorita no tiene pelos pero tiene “esas cosas” ahí arriba. Y él me dice: ¿Qué “cosas” tiene ahí arriba la señorita? Y yo le digo: “no sé, como dos pelotas grandotas” y él se ríe abriendo grande su boca hasta ponerse colorado. Me voy enojado. Muy enojado y ofendido.
A la noche viene mi papá y me dice: “Nico, la señorita no tiene dos pelotas ahí arriba. Se llaman pechos y los tiene donde tiene que tenerlos”. ¿Y para qué son?, le pregunto yo. “Para dar de comer a los bebés cuando nacen, de ahí sale la leche”, me dice él. “Aaaaahhhh” digo yo.
Ahora sé que la señorita no tiene pelotas ahí arriba, tiene pechos. Mis compañeros no saben que se llaman así, pero no pienso decírselos así yo quedo como el sabio y ellos como los tontos. Y bueno, si les digo quizás ellos van y le cuentan a la señorita que yo ando mirándole los pechos y después que hacemos. Así que me quedo calladito en mi banco (pero sin mirarle nada, solo calladito).
Me gustar estar con los duendes y con el toto, ellos si me entienden cuando yo les cuento las cosas. Y se ponen tristes cuando saben que mamá loba no está en la casa. Pero bueno, papá dice que ya falta poco, que mamá esta descansando (aunque yo sé que debe estar llorando). Pobre mi mamá no debe saber muy bien porque llora tanto. Yo a veces lo hago, pero cuando me retan o me duele algo. Pero ese día en la pileta lloré porque tenía pena de mi mamá. Ya la extraño tanto que no sé si quiero ser cantante. Me cansé de esperar y hasta que ella vuelva la voz se me va a ir. O quizá me la lleve las cigüeñas -a la voz- y quede mudo como el toto que nunca ladra.

***
Siento cosquillas en mi cabeza, en mi frente, en mis brazos. Siento cosquillas pero no puedo despertarme. No quiero despertarme porque hace frío y la cama está calentita. Me gana la curiosidad, entonces abro un solo ojo y la veo a ella. Abro los dos porque no puedo creerlo. Es ella. Me froto la cara con mis puños. Es ella, si, no estoy soñando.
* Continuará...

5 psicoticos ya gritaron:

Nico!!

Al fin tengo tiempo para poder leer algo tuyo y dejar mi comentario. Esto de la universidad me restringe los momentos, verás...
Bueno, una vez más, gracias por lo que has escrito. Creo que es hermoso ver el mundo desde la perspectiva de la infancia, donde reinan la magia y las dudas. Y claramente, comparto y creo también en la existencia de los duendes.
Sigue escribiendo, Nico, también cantando y espero todo esté bien. Ojalá tú también pases por mi blog.

Un abrazo desde Chile!!

Romy

5 de junio de 2009 23:46  

Nico, me encantó. :)
no hay muchas más palabras para decirte que me llenó de una mezcla de pena y ternura por ese nene chiquito que no sabía bien por donde salir, pero que terminó siendo lo que es hoy, cuando ya tiene pelos. jaja. :)
Nos estamos viendo por ahí, por la vida. Un beso grande.!
Caro Alamino

8 de junio de 2009 20:56  

Una vez mas felicitarte,casi se me congela el alma en una parte de los anteriores -Un sábado mi papá nos despertó temprano y nos dijo que íbamos a visitar a mamá a un lugar donde ella estaba descansando.- despues me volvio un alivio en parte, pero quedaba como una amargura, jaj a veces me hace mal sentir tanto lo que leo, realmente me encanta pasarme y alejarme un poco de la realidad.
Grande Nico, segui asi!

10 de junio de 2009 5:52  

Nicolás, muchas gracias por la visita y por el comentario. Me alegra saber que hay personas que se fijan en los detalles.
Espero poder devolverte la visita con algo más de tiempo para leer tus textos. En éste o en tu otro blog.
Un abrazo grande.

11 de junio de 2009 6:43  

Ya me voy para el final.

Quiero que ella esté, que esté de veras.

Que no sea un sueño ni una visión.

18 de julio de 2009 23:02  

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